La historia del ex prisionero de Dawson que le tocó hacer el servicio militar y desarmar el campo de concentración el año 1974

 

Un viaje gestionado por la Unión Comunal de Derechos Humanos permitió que algunos ex prisioneros retornaran por primera vez al campo de concentración que la dictadura de Pinochet coHermes Vera dc 01nstruyó en el territorio austral.  Ésta es la historia de Hermes, pero también de la arquitectura de la Capilla San Rafael, las huellas del campo de Río Chico y la chimenea y antiguos hornos del aserradero de la estancia Gente Grande.  Tres hitos declarados Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico.  Un patrimonio hoy encarcelado que aguarda ansioso el bullicio de las miradas curiosas.

 

 

 

Hermes Benjamín Vera Vera, en cierta forma es un hombre público.  Lleva varios años trabajando de barman.  Atento, servicial, siempre tiene una sonrisa amable y precisa para sus clientes. Pero detrás de la simpatía oculta una historia que pocos conocen.  A los 17 años fue detenido y llevado al campo de prisioneros de Isla Dawson.  Nunca más se atrevió a volver, menos contar su paso por ese territorio inhóspito.  Ni siquiera pensó en inscribirse en el primer viaje realizado el año 2003.  En el segundo, año 2010, el temor por ser incomprendido continuó, postergando sus ganas de reencontrarse con el capítulo más difícil de su vida.

Recién a los 57 años, siente que por fin logra cerrar un ciclo.

“No vine antes por el trabajo que tengo. Atiendo público y a diferentes tipos de personas y con trago la gente se pone distinta y difícil y para no tener problemas con ese tipo de cosas, me he mantenido bajo perfil, nunca hablo del tema, pero hoy día siento que la mente del chileno cambió. Vivimos una situación distinta y me decidí a venir y a hablar con usted, por ejemplo”, sentencia Vera.

Sus pasos avanzan lentos por el antiguo campamento que se ubicó en Río Chico, Isla Dawson, a 20 kilómetros aproximadamente de Puerto Harris.  En el lugar hoy no hay nada.  Sólo huellas indelebles de piedras más oscuras marcan los contornos y permiten adivinar la ubicación de las cinco barracas que cobijaron a más de 850 prisioneros políticos el año 1973.

Unas leves gotas de lluvia humedecen los recuerdos en la mirada de Hermes, al fondo de sus pupilas todavía parece palpitar la barraca Alfa.  La dibuja en la mente y dice con seguridad, apuntando con el dedo índice: “Ahí dormía yo”.

“Llegué el año 1973, antes de Navidad a este lugar.  Yo pertenecía a las Juventudes Comunistas, pienso que por eso me trajeron.  Todo el tiempo que pasé acá era de incertidumbre.  No sabía qué iba a suceder conmigo, porque me tenían prisionero, la duda de no saber era lo que más me atormentaba”, confidencia.

Hermes, como la mayoría, pasó por los centros de tortura de Punta Arenas.  A él, le tocó el regimiento Cochrane. “Creo que tuve más suerte que los que llevaron primero”, no entra en detalles.  Recuerda las cartas mensuales que recibía de sus familiares.  Entonces las palabras en el papel cobraban un sabor dulce que por un rato acortaban las distancias y servían de timón en el naufragio de la angustia.

Miguel Lawner, en su libro “La Vida a pesar de todo” señala: “Isla Dawson, situada en el paralelo 54 de latitud sur, fue habilitada como campo de concentración por la Junta Militar que se adueñó del poder en septiembre de 1973.  La isla es un territorio inhóspito y, confinar presos políticos en ese lugar demuestra un propósito deliberado de aniquilarlos físicamente”.  No se equivoca. Muchos ex presos ya han muerto y su historia nunca fue recuperada.

Otros ex prisioneros y familiares recorren el lugar. Cada uno con sus convicciones y sus penas. Comienzan los discursos y en un breve acto Francisco Alarcón, presidente de la Unión Comunal de Derechos Humanos, agradece el gesto del comandante en jefe de la tercera Zona Naval, contraalmirante KurtHartung.

Algunos llegaron en la lancha Sibbald, otros en la Punta Arenas, en total 41 ex prisioneros y familiares avanzan por la isla y dan otro color a la pequeña ciudad naval, donde destaca la escuela por sus logros en el Simce.

En el lugar, hoy no hay nacimientos ni a nadie se entierra en el lugar.  Pero en el pasado estuvo el auge de la estancia Gente Grande, la fuerza evangelizadora de los salesianos que dieron el último cobijo a los sel´knam que fueron brutalmente exterminados en Tierra del Fuego.  Un pequeño cementerio descuidado es testimonio de un pasado esforzado y el desarrollo en un clima adverso.

Hermes sigue avanzando por su historia.  Detalla –como todos los ex prisioneros de Dawson- los lugares precisos donde estaban las otras barracas: Bravo, Charly, Remo (de los rematados) e Isla.  Esta última cobijaba a los principales ministros del Gobierno del ex Presidente Salvador Allende.

“Salí de Dawson y estuve trabajando en Marisol después de varios meses de cesantía. De ahí presenté mis papeles en el servicio militar para cumplir con la ley, me tocó en el Pudeto.  Tenía que cumplir con mi obligación.  Fueron dos años de miedo.  No quería que nadie supiera que había sido prisionero político ni siquiera los amigos que ahí hice. Cargué por dos años con ese dolor”, confiesa Hermes.

De nuevo estaba la angustia, la misma que le impidió viajar antes a Dawson.  “Es que se veía muy mal. Siempre tenía miedo que me fueran a descubrir y que me hicieran algo. Nunca dije nada, ni al más íntimo amigo.  Muchos de mis clientes quizás ahora se van a enterar, y van entender que fui injustamente encarcelado y prisionero, sólo por creer en algo distinto y soñar un Chile mejor”, explica.

Hermes fue torturado, prisionero en Dawson y cuando salió el 25 de mayo de 1974, cumplió con el deber de hacer el servicio militar, y a los pocos meses le tocó la tarea de desarmar el campamento de ex prisioneros, el mismo en el que había estado.  Una contradicción que hasta el día de hoy cruza su destino.

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MONUMENTOS NACIONALES

Ya no hay presos políticos en Dawson, pero todavía el patrimonio sigue encarcelado.  Los ojos de los habitantes de la región y del mundo, no pueden entusiasmarse ni disfrutar de la arquitectura de la Capilla San Rafael, la chimenea y antiguos hornos del aserradero o las huellas del campo de prisioneros de 1973.  Tres hitos declarados Monumento Nacional en la categoría de MonumIMG_0221ento Histórico, el 15 de abril de 2010, en el Diario Oficial, se publica el decreto N 132.

Ángel Vera, ex prisionero de Dawson presentó una moción que busca transformar a la lsla en un territorio de paz (ver recuadro).

“La Región de Magallanes con  justa  razón  levanta  la belleza de su paisaje, de su patrimonio natural, pero también tiene que enaltecer con fuerza los hitos de su historia que son también de relevancia mundial, porque Magallanes está en las antípodas territoriales de todo el mundo.  Esta propuesta, con una mirada de futuro, pretende crear un nuevo polo de desarrollo para el país, la región y particularmente para la comuna de Punta Arenas”, explica.

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Transformar a Dawson en una Isla de la Paz, el cuidado medio ambiental y el respeto ético y reflexivo de los Derechos Humanos.

  • Reconstrucción del campo de concentración de prisioneros políticos.
  • Promover la reflexiónacadémica, la educación y la discusiónpública e incentivar el conocimiento y la investigación en Historia, Memoria y Derechos Humanos.
  • Promover en los jóvenes y las futuras generaciones el cuidado y preservación del Medio Ambiente.
  • Desarrollar una comunicación, difusión permanente, actividades artísticas y culturales relacionadas temáticamente con la memoria, los derechos humanos y los valores que la sociedad chilena proyecta a partir de esas experiencias.
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