Durante tres días
12 funcionarios de Indap aprendieron nuevas tecnologías en riego
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Iniciativa busca mejorar las competencias y las capacidades en la implementación de montajes de sistemas utilizados tanto en invernaderos como al aire libre

¿Cómo regar y cuánta agua entregar? Son las preguntas que definen a la agricultura de calidad. El proceso es tan específico que pocos comensales saben que un tomate, por ejemplo, necesita 12 litros de agua. Es un fruto que le desagrada la humedad y por su tipo de hojas es muy propenso a adquirir enfermedades: hay que evitar mojarlas.
De ahí que para INDAP sea prioritario en Magallanes incorporar sistemas de riego que faciliten el trabajo agrícola y tengan la precisión adecuada en el uso eficiente del agua -en la manera de aplicarla, y cantidad- para cada cultivo.
Durante tres días, doce funcionarios de INDAP se capacitaron, conocieron nuevas tecnologías y los procesos más adecuados para implementar en la zona austral.
El programa consideró un total de 20 horas teóricas y 4 prácticas. Ocasión en que conocieron los principales sistemas de riego utilizados en la agricultura; los elementos necesarios y más usados en la instalación de un sistema de riego; la forma correcta de interpretar un plano de riego; la correcta mantención de los diferentes sistemas y la forma de montar una instalación de un sistema de riego, entre otras materias.
“Nuestro trabajo es principalmente de terreno, de ahí que la entrega de los conocimientos sea directo hacia los agricultores y los propios consultores que apoyan las faenas agrícolas”, explicó Víctor Vargas, director regional de INDAP.
Asimismo destacó que el riego es un tema prioritario para el Ministerio de Agricultura y el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet. Hoy, en todo Chile, existen programas especiales para abordar la sequía, y el cambio climático que afecta las costumbres y usos, tanto en los períodos de siembra como cosecha.
“En Magallanes, nuestra tarea es aumentar o mantener la superficie de riego, con un enfoque integral, desarrollando una mayor eficiencia y promoviendo el desarrollo sustentable de la actividad agropecuaria”, explicó Vargas.
Por su parte, el Jefe de Fomento, Petar Bradasic, aclaró que cada fruto y hortaliza tiene su propia huella hídrica que define la cantidad y agua que requiere. Cada sistema posibilita, según su cosecha, la cantidad de agua y la forma a utilizar.
“No es llegar y regar. Cada fruto necesita una determinada cantidad de agua en todo su proceso. Se hace necesario conocer los requerimientos de agua de las plantas, es decir, su fisiología del riego. Afortunadamente hoy podemos controlarlo yes tamos trabajando para socializar las técnicas entre los agricultores”, precisó Bradasic.